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Hospital Regional de Ñuble incorpora diseño que impacta en la recuperación y bienestar
27 de marzo de 2026
El nuevo recinto cuenta con criterios de neuroarquitectura que buscan favorecer el bienestar de pacientes, funcionarios y comunidad, poniendo en el centro la experiencia de quienes habitan el establecimiento.
En el Hospital Regional de Ñuble (HRÑ), cada espacio ha sido concebido como parte del proceso de cuidado. La luz natural, la orientación, la distribución y la relación con el entorno, dejan de ser solo decisiones arquitectónicas para transformarse en herramientas que influyen directamente en el bienestar y la recuperación, aportando a una atención más humana y confortable.
De acuerdo a la Dra. Ximena Espinoza Carrasco, Directora (s) del Hospital Clínico Herminda Martín (HCHM), “El Hospital Regional de Ñuble no solo representa un avance en infraestructura y tecnología, sino también un cambio en la forma en que entendemos la atención en salud. Este es un espacio pensado para cuidar, acoger y acompañar a las personas en momentos complejos, poniendo al centro su bienestar y dignidad. Sabemos que el entorno influye directamente en los procesos de recuperación, por lo que se ha priorizado la incorporación de luz natural en áreas críticas como hospitalización y salud mental, favoreciendo el descanso y contribuyendo a una recuperación más oportuna de los pacientes”.
El recinto integra principios de neuroarquitectura, disciplina que vincula la arquitectura con las neurociencias para comprender cómo los espacios impactan en el bienestar físico y emocional. Uno de los elementos distintivos del Hospital Regional de Ñuble es la orientación de las camas de hospitalización hacia el norte, lo que permite aprovechar la luz natural durante gran parte del día, especialmente en horas de la mañana.

Esta decisión de diseño fue pensada para favorecer la recuperación de los pacientes y contribuir a la regulación de su ritmo circadiano. La evidencia indica que la luz natural actúa como un modulador clave del sistema endocrino y del sistema nervioso central, influyendo en el descanso, el estado de ánimo y los procesos de recuperación.
En esa línea, Andrea Núñez Calderón, arquitecta que participó en el anteproyecto, explicó que “La neuroarquitectura nos permite comprender que los espacios influyen directamente en cómo nos sentimos y en nuestros procesos de recuperación. En este proyecto, decisiones como la orientación de las torres, la incorporación de patios de luz y la conexión con el entorno natural buscan optimizar la entrada de luz natural. Esto no solo mejora el descanso y reduce el estrés, sino que también impacta en la ansiedad, la percepción del dolor y los tiempos de recuperación, beneficiando tanto a pacientes como a funcionarios”.
Junto a ello, el diseño incorpora criterios que facilitan la experiencia usuaria, como una orientación más clara de los espacios, accesos diferenciados y uso estratégico del color. A esto se suman condiciones que favorecen el bienestar de los equipos de salud, con espacios más confortables, acceso a luz natural y vistas al exterior.

Por su parte, Elizabeth Abarca Triviño, Directora del Servicio de Salud Ñuble, señaló que “El desafío de la red de salud es avanzar hacia una infraestructura que no solo responda a estándares técnicos, sino que también promueva el bienestar integral de las personas. Este hospital representa un avance en esa dirección, incorporando criterios que mejoran la experiencia usuaria y las condiciones laborales de los equipos, lo que impacta directamente en la calidad de atención”.
El HRÑ avanza hacia un modelo de atención donde la infraestructura no es solo un soporte, sino también una herramienta activa en el proceso de cuidado, reafirmando su compromiso con una salud más digna, cercana y centrada en las personas.