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Hospital de Chillán favorece la rehabilitación de personas con grandes quemaduras mediante innovadoras prendas compresivas
13 de abril de 2026
Las y los terapeutas ocupacionales, son los profesionales que confeccionan las prendas y también participan del proceso de rehabilitación que se puede extender por más de un año, facilitando el manejo de las cicatrices, reducción del edema, la picazón, el dolor y la apariencia de la piel, además de prevención de complicaciones, a causa de quemaduras.
Carlos Del Río, es una de las 20 personas que hasta hoy han sido rehabilitados con el apoyo de la confección de prendas compresivas que realiza el equipo de terapeutas ocupacionales del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Clínico Herminda Martín, estrategia que favorece una mejor recuperación de las lesiones y cicatrices que provoca una gran quemadura en cualquier superficie del cuerpo.
De acuerdo con Constanza Toro, terapeuta ocupacional del HCHM “las prendas compresivas, que pueden ser guantes, mangas, calcetines y elementos de protección facial, son diseñadas a medida para cada usuario o usuaria, de acuerdo a la lesión que presente y a la indicación médica. Son utilizadas por períodos prolongados, muchas veces por más de un año y acompañan y guían el proceso de cicatrización”.
En el Hospital de Chillán, durante el 2026, 15 personas han consultado en la Unidad de Emergencia por grandes quemaduras, patología 55 del Plan de Garantías Explícitas de Salud (GES), que significa que la persona presenta quemaduras graves de acuerdo a los criterios disponibles que van desde la superficie corporal (más del 20% en adultos y 10% en niños), profundidad de las mismas en áreas críticas como lo son la cara, manos, pies, genitales o articulaciones, de la vía aérea o las de cuarto grado, provocadas por electricidad de alto voltaje.
En casos como los anteriores, nuestro establecimiento tiene un centro de derivación para el tratamiento, es decir, recibimos y otorgamos las primeras atenciones de urgencia y limpieza quirúrgica, además de estabilizar los signos vitales, para luego ser derivados al Hospital Guillermo Grant Benavente. No obstante, la rehabilitación de una quemadura, es un proceso clínico que tarda años y aquella prestación, se realiza en el centro de origen, por lo que las y los usuarios, ingresan a terapias en el Servicio de Medicina Física y Rehabilitación, para darle continuidad al tratamiento.
Según, Constanza Toro estos elementos compresivos, solo deben ser retirados para la higiene. “La terapia de compresión tiene entre sus beneficios la mejora en la maduración de las cicatrices, la optimización de la calidad y apariencia de la piel y la prevención de complicaciones como la contracción de injertos dermoepidérmicos, reduce el edema, la picazón y el dolor y protege la piel de la exposición solar”.
En este proceso de rehabilitación ofrecida a usuarios adultos con grandes quemaduras se centra en la confección de órtesis y prendas compresivas pero también interviene y apoya el manejo de cicactrices, adaptación del entorno y la implementación de ayudas técnicas, que facilitan la autonomía de la persona en actividades de su rutina diaria.