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Profesional del Hospital de Chillán entrega consejos para enfrentar el desgaste y sobrecarga de personas cuidadoras
30 de marzo de 2026
Cuidar de alguien más, es un trabajo exigente física y emocionalmente, y lo es aún más cuando la otra persona tiene alguna condición de dependencia severa. Por eso, cuando se realiza sin apoyos surgen síntomas como cansancio, fatiga, irritabilidad y estrés, que deben enfrentarse con la colaboración de instituciones, redes comunitarias y familiares.
“Resguardar a las personas cuidadoras es fundamental, ya que cumplen un rol central en el bienestar y la calidad de vida de personas con dependencia, como ocurre en demencias u otras condiciones neurológicas”, aseguró Vicente Gatica, psicólogo de la Unidad de Memoria del Hospital de Chillán, relevando la labor que realizan quienes desempeñan este rol, realidad que en Chile, se certifica con una credencial –puerta de entrada al Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados- que hasta marzo de este año ha sido solicitada por 253 mil personas, según estadísticas del Ministerio de Desarrollo Social y Familias.
De acuerdo con el profesional, el cuidado prolongado en el tiempo suele traducirse en una sobrecarga, que se manifiesta con cansancio físico persistente, insomnio, irritabilidad, ansiedad y aislamiento social, a los cuales se puede sumar problemas desde concentración o memoria, asociadas al estrés sostenido. “Muchas veces las personas cuidadoras normalizan estos síntomas, postergando su propio bienestar, generando en muchas ocasiones, en situaciones de crisis si no se aborda de forma oportuna”, advierte Gatica.
Si a ello sumamos, la alta demanda de los cuidados, la falta de redes de apoyo, la sobrecarga económica y ausencia de espacios de autocuidado, la crisis puede profundizarse. Por ello, el psicólogo hace un llamado a que quienes cumple este rol, asuman estrategias de autocuidado, como las siguientes:
- Reconocer y validar el rol de cuidado como una tarea compleja.
- Establecer límites y distribuir responsabilidades con otras redes y personas.
- Mantener espacios personales, aunque sean breves.
- Organizar rutinas que reduzcan la incertidumbre.
- Informarse sobre la enfermedad del familiar.
- Solicitar apoyo profesional en salud mental y orientación social.
- Participar en grupos de apoyo.
Asimismo, el profesional enfatiza que “cuidar a quienes cuidan es una necesidad en salud pública y quienes desempeñan esta funcionen deben entender que necesitan de una red de apoyo, para prevenir el colapso familiar”.

TALLER DE CUIDADORES: ACOMPAÑAMIENTO Y APOYO CONSTANTE
Nataly Zambrano, es una de las personas que asisten con regularidad al Taller de Cuidadores de la Unidad de Memoria del HCHM, donde brindan acompañamiento, educación y herramientas clave para enfrentar la común sobrecarga y efectos perjudiciales para la salud física y mental de quienes asumen el cuidado de un ser querido con algún tipo de dependencia.
En el taller de cuidadores de la Unidad de Memoria del Hospital de Chillán, se proyecta la participación de cerca de 30 personas, con una clara mayoría femenina (alrededor de un 80%).
El psicólogo enfatiza que “estos espacios son fundamentales porque permiten disminuir la sensación de aislamiento y validar la experiencia de cuidado, y cuando se sienten acompañadas, que hay otras y otros con vivencias parecidas, se sienten acogidas y pueden acceder al bienestar”.
Finalmente, el profesional agregó que las y los cuidadores, pueden acceder al Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, siguiendo estos pasos:
- Acercarse al CESFAM o centro de salud correspondiente para evaluar la situación de dependencia.
- Contactar a la municipalidad, a través de DIDECO u oficinas sociales, donde se gestiona la inscripción y derivación.
- Contar con Registro Social de Hogares (RSH) actualizado, requisito para acceder a la mayoría de los beneficios.
El fortalecimiento de estas redes y el acceso oportuno a apoyos son claves para mejorar la calidad de vida de quienes cuidan.