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Unidad de Cuidados Intensivos consolida estrategia para humanizar atención y mejorar la recuperación de sus pacientes
27 de marzo de 2026
Son medidas implementadas por el equipo clínico y protocolizadas, por el Comité de Buenas Prácticas en sedación, manejo del dolor y delirium, que han permitido beneficiar la recuperación, rehabilitación y funcionalidad de las personas hospitalizadas en UCI, además de reducir indicadores de estadía, uso de ventilación mecánica prolongada.
Para brindar una atención más humana, segura y efectiva a las y los pacientes críticos, la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Clínico Herminda Martín (HCHM) ha consolidado la implementación del paquete de medidas ABCDEF, logrando resultados concretos tanto en la recuperación clínica como en la experiencia de las usuarias/os y sus familias.
Esta estrategia es impulsada por el Equipo de Buenas Prácticas en Sedación, manejo del Dolor y Delirium de la UCI, un grupo multidisciplinario conformado por profesionales enfermería, TENS, medicina, kinesiología, fonoaudiología, terapia ocupacional y farmacia clínica. Su trabajo coordinado y cohesionado ha permitido instalar un enfoque integral del cuidado, centrado en la persona.
Las medidas, denominadas con las letras ABCDEF, por el nombre de las estrategias en inglés, buscan: evaluar y tratar oportunamente el dolor, priorizando la analgesia; realizar pruebas diarias para reducir el uso de ventilación mecánica (despertar y lograr la respiración espontánea); usar de forma mínima y personalizada los sedantes; prevenir y manejar activamente el delirium –trastorno muy frecuente en UCI-; movilización precoz, incluso en usuarios aún con soporte invasivo, mediante ejercicios adecuados; lograr la participación activa de la familia en el proceso de recuperación.
De acuerdo con la Dra. Ángela Venegas, jefa de la UCI del HCHM, “este bundle o paquete de acciones basadas en la evidencia, nos han permitido mejorar la evolución de nuestras usuarias y usuarios y también los indicadores de la unidad en diversas temáticas, como por ejemplo, la reducción de la estadía, los días de necesidad del uso de ventilación mecánica y de sedantes”
Analizando la hospitalización de 780 personas –entre 2023 y 2025- se observó que la estadía en Cuidados intensivos disminuyó de 13,2 a 9,3 días; mientras que los casos de uso prolongado de ventilación mecánica, este se redujo en un 16% (desde 52,9% a 36%) y disminución de hasta un 84% en el uso de sedación, lo que implicó un ahorro de unos 16 millones de pesos.
No obstante, y según la Dra. Venegas, “aunque los números son el indicador más fiable y objetivos, esos números también muestran nuestra preocupación por el resguardo en el trato humanizado para las personas hospitalizadas y sus familiares, lo que implica una mayor satisfacción, una recuperación y rehabilitación más eficiente y armoniosa. Por eso, estamos conscientes de que la implementación de estas acciones, nos ayuda a transformar la experiencia en UCI, poniendo en el centro a las personas y nos posiciona –como equipo clínico- a nivel de los centros internacionales en cuidado crítico que son referentes en este tema”.
Uno de los pilares de esta iniciativa es la coordinación entre distintos profesionales de la salud. La mirada multidisciplinaria ha permitido abordar al paciente de forma integral, alineando decisiones clínicas, rehabilitación y acompañamiento emocional.
“El equipo comenzó a gestarse en 2019, se fortaleció con capacitaciones entre 2021 y 2024, y desde marzo de 2026 funciona de manera formal y sistemática, consolidando un cambio cultural en la atención del paciente crítico”, aseguró la Dra. Venegas.
CUÁL ES EL IMPACTO SOBRE USUARIAS Y USUARIOS
Sin duda, el impacto en las usuarias/os y sus familias es grande pues “se buscó que las personas hospitalizadas estén más despiertas, tranquilas y que participen en su proceso de recuperación, paliando el estrés emocional de la incertidumbre que implica una enfermedad severa, mejorando su estado físico y reduciendo las secuelas cognitivas, emocionales posterior a la hospitalización. Por su parte la incorporación de la familia en el cuidado disminuye la ansiedad, fortalece el vínculo afectivo y humaniza la atención en un contexto altamente complejo”, comentó Carlos Montecinos, integrante del Equipo de buenas prácticas en sedación, manejo del dolor y delirium.
Recuperación más rápida, menos dolorosa, más consciente, que influyen de forma directa en una mayor autonomía y funcionalidad al alta. En tanto que la disminución de la sedación, permite una mayor interacción del usuario con el equipo de salud, siendo capaz de expresar sus necesidades, temores e inquietudes.